¿Por qué a todos nos duele esta canción?
Ya ni si quiera escucho su letra, hace años que ni lo
intento. Tan solo con escuchar los primeros acordes de guitarra, paso los
siguientes seis minutos intentado arrancar de mi corazón las hiedras que lo
ahogan. Cuando acaban todo se desvanece y soy consciente de que ha vuelto a
pasar, he vuelto a dejarme enamorar por la esperanza de ella, de mi loca del
muelle.
Hoy por primera vez
me he sentido acompañado en el muelle, hoy estaba repleto de locas y locos, que
con la mirada perdida entre las melódicas olas, esperaban ver aparecer velas en
el horizonte, sabedores de que nunca llegarían.
Hay que estar muy loco para amar a un loco como nosotros y
esto nos ha condenado a sufrir para siempre el placer de amar, de amar incluso
lo inexistente, de amar nuestro corazón estrangulado por los besos nunca dados.
Todos hemos sentido esas tardes de abril en las que
intentaron llevarnos al manicomio, todos hemos escuchado que nuestra espera era
absurda, que acabaría con nosotros, que la fuerza del mar borraría nuestra
esperanza y que para entonces nuestra existencia sería irrecuperable. Pero aquí
seguimos bañando de lágrimas el mar, dejando que la brisa nos envuelva de
salitre y poco a poco nos convierta en estatuas de sal.
Quizás todos esos “psiquiatras” tengan razón y esto vaya a
acabar con nosotros. Pero ya que no puedo elegir sentir o no sentir, elijo
hacer del muelle mi hogar y desde hoy enamorarme solo de las locas que puedan
comprender que no por creer en los amores imposibles voy a ser capaz de refrenar mi instinto de amar
por encima de mis posibilidades.
La mayoría no entenderá estas palabras, pero tú que has
llegado hasta aquí sabes que son para ti, que son un regalo para todos los que
habitamos junto a Rebeca cuya historia nos trajo hace ya tantos años Maná, a
los que desde mi humilde escenario quiero mandarle el más sincero de los
agradecimientos por ponerle voz a este sentimiento tan doloroso como
indescriptible.