Sé que estás cerca. Sé que existes en algún lugar . Sé que te he escrito miles de veces. Sé que cada minuto que este lejos de ti, me torturare con los pecados que no me perdone. Lo sé todo y no sé absolutamente nada sobre esto.
Necesito volver a sentir esa complicidad que te permite la perdida de raciocinio, vamos lo que comúnmente se llama enamorarse, no pido amor, me basta con un mes de magia. Con escribirte, enamorarte, apasionarnos y no pensar en el futuro, con esa gilipollez me basta, ya me encargo yo de hacerlo grande en mi cabeza y mis papeles, el drama se lo añado yo.
Soy consciente de que eso es lo que me destruye a la larga, pero todos sabemos que da igual lo que uno sepa o deje de saber, solo queremos el beso inesperado, la historia de película.
No es amor porque es egoísta, yo por mi y tu por ti, pero lo mío es de psiquiatra y mi corazón dejó de bombear amor aquella tarde, y ni con mil boca a boca consiguen reanimarlo. Supongo que el problema está en haberlo embotellado al vacío, y tras tantos años ya no distingo entre sueños y pesadillas, no sé si quiero estrellarlo contra una central nuclear o dejar que el viento lo asiente con cuidado allá donde nació y creció.
Y aunque ya ni si quiera recuerdo como sabían tus labios, ni recuerdo los versos que te escribí , sigo removiendo el puñal que nos clave, te pido perdón a ti y a la princesa de cuento que cree cual esquizofrénico para suplirte, pido perdón a todas las que bese tras de ti, porque si hubo algo de amor no fue gracias a mi.
Es posible que en lo que va del primer párrafo a éste, mi pensamiento haya cambiado radicalmente , y ahora lo que desee sea cerrar el cuento y guardarlo cuidadosamente y con cariño en una caja fuerte en lo más alto del monte Everest. Encontrar algo sincero, besar sin que mi mente se fugue a el recuerdo de tu cuerpo.
Ayer dije, que yo escribía oscuro y no triste, y es cierto, lo que quizás no lo sea es que es mi manera de escribir, también puedo decir la verdad…
Al final eres lo que ven, somos lo que conseguimos que los demás se atrevan a querer conocer de nosotros, lo que nosotros nos atrevemos a conocernos. Y yo por mi orgullo, he asustado a gente que … bueno merecían que me bajase del escalón y me quitase el antifaz de bandido nocturno.
Y así entre noche y noche como esta, pasa una vida, al final será lo que quede de nosotros, las noches en las que fuimos un poquitín más puros, las noches en la que nuestra voz retumbo en los corazones de los que pasaban por allá.
Hablando en plata: Me jode que se consideré una ofensa que le ponga nombres y apellidos a las personas de las que hablé, pero solo espero que por ello no se cree confusión y que cada cual pueda recoger lo que he dejado.
Posiblemente si Mario está leyendo algo de esto, ya habrá pensado en algún comentario que poner y que demuestre que me entiende mejor que yo , incluso posiblemente el complete y desmienta mis falacias, propias del que escribe sobre si mismo.
Un abrazo a todos y … a ti solo quiero pedirte que no me tengas miedo , porque estoy desarmado por el tiempo, se me han caído los ases de la manga y han quemado mis escenarios trucados, el pirata me enseño que había que desarmarse al saludar a un amigo , “ siempre a bordo “ dijo más de una vez aquel gran sabio.
Él si que se merece un libro entero, pero lo quiero tanto que no sería capaz de estar satisfecho con nada que yo fuera capaz de escribir.
Y no sé porque pero necesito acabar con un breve, pero rotundo: Te quiero…
viernes, 1 de febrero de 2013
A vos inspiración
Eres mi alma, mi don mancillado por la violación de un
pensamiento. Hoy eres mi alimento envenenado de cicuta .
Tu me regalas una noche oscura y una luna inmensa , y yo veo
la tragedia de una historia mal acabada , tu me entregas a mi señora la noche ,
a su dulce mazmorra y yo te confieso un crimen cobarde y escondido. Tortúrame
bella dama , que sea tu látigo mi brújula y tus estrellas muertas mi faro.
Soy una sombra y mi cuerpo es una proyección del sol.
Soy un cruzado de la noche, un jinete solitario que necesita
víveres para él y su caballo.
Soy Javier Sepúlveda Rubio y este es el latir de la noche
del 28 de enero de 2013 en algún lugar entre Málaga y Madrid .
Final del Lobo Estepario
Se acabó , se cerró la herida por la que se desangraba mi valentia, mi alma , mi naturaleza más primitiva. La última pagina era un espejo que me ponía frente a mi vida , el reflejo protagonista era yo, el me obedecía y yo le correspondía , me expresaba sus deseos y yo los materializaba.
Cayó un rayo en la oscura habitación que me sujetaba , tras el efímero fogonazo todo se sumió en una profunda tiniebla en un silencio que hacia enloquecer . No era consciente de mi cuerpo , pareciese ser solo espíritu ... Y en ese momento tambores de muerte comenzarón a sonar , tenía miedo, no quería morir entonces , pero el frio acero de su puñal me atraveso sin piedad. La sangre brotaba anárquica por mi armadura gris , impregnando mis cabellos...
Deje de sentir dolor y los tambores cesaron en su reproducción de aquella composición terrible. Había muerto ...
El sol se atrevia tímido a iluminar la cima de aquella montaña antaño nevada . Suavemente me despertaron sus rayos y comprobe que estaba desnudo y tumbado sobre la hierba mojada por el rocío ... De nuevo sonidos de percusión , mas esta vez no eran tambores, era mi corazón resurgiendo de las cenizas en las que lo convirtio el fuego de la resignación , de la resignación de mi YO ante los demonios de este mundo, que no son monstruos sino ninfas .
Era yo quitándome las pieles de lobo y quedando desnudo e indefenso ante mi vida , habiendome desecho pues de lo que me privaba de saborear sus mieles y sangrar con sus espinas .
Hasta el próximo resurgir Harry , y tenga claro señor H.H. que sin duda alcanzo la eternidad y hoy se rie sin razón junto a Novalis, Mozart , Goethe y Nietzsche.
Cayó un rayo en la oscura habitación que me sujetaba , tras el efímero fogonazo todo se sumió en una profunda tiniebla en un silencio que hacia enloquecer . No era consciente de mi cuerpo , pareciese ser solo espíritu ... Y en ese momento tambores de muerte comenzarón a sonar , tenía miedo, no quería morir entonces , pero el frio acero de su puñal me atraveso sin piedad. La sangre brotaba anárquica por mi armadura gris , impregnando mis cabellos...
Deje de sentir dolor y los tambores cesaron en su reproducción de aquella composición terrible. Había muerto ...
El sol se atrevia tímido a iluminar la cima de aquella montaña antaño nevada . Suavemente me despertaron sus rayos y comprobe que estaba desnudo y tumbado sobre la hierba mojada por el rocío ... De nuevo sonidos de percusión , mas esta vez no eran tambores, era mi corazón resurgiendo de las cenizas en las que lo convirtio el fuego de la resignación , de la resignación de mi YO ante los demonios de este mundo, que no son monstruos sino ninfas .
Era yo quitándome las pieles de lobo y quedando desnudo e indefenso ante mi vida , habiendome desecho pues de lo que me privaba de saborear sus mieles y sangrar con sus espinas .
Hasta el próximo resurgir Harry , y tenga claro señor H.H. que sin duda alcanzo la eternidad y hoy se rie sin razón junto a Novalis, Mozart , Goethe y Nietzsche.
Aquella florentina que paso por Mexico
Esta noche sería una noche perfecta para hablar del Lobo, de lo vomitivo que me resulta este mundo, del odio que impera dentro y fuera de mi , de la falta de inspiración, del amor que apuñalé aquella tarde, de la falta de artistas, de la falta de libertad y los engaños de la clase dominante. Es más, pienso que casi cada crepúsculo nos llama a ello. La felicidad parece más relacionada con las bulliciosas mañanas en las que todo se pierde entre ruido de sirenas y demás inhibidores de razón.
Pero hoy lo siento dama negra , hoy me limitaré a describir uno de esos momentos en los que todo a tu alrededor parece tener sentido , uno de esos instantes fugaces y efímeros en los que nos sentimos como ciegos que acaban de ser sanados por un milagro.
Era una noche más en unos días de los que nunca nos olvidaríamos, todo parecía ir bien , algunas diferencias normales e intrínsecas a la convivencia, sin embargo teníamos la sensación de que algo estaba faltando.
Ya habíamos dormido en una estación , habíamos viajado cientos de kilómetros, vivido aventuras, conocido a gente interesante, satisfecho nuestra sed de arte, mas de algo carecía aun ese viaje.
Después de todo un día caminando con el pie del tamaño de la cabeza de uno de esos tesoreros que esconden 22 millones en Suiza , llegamos al Camping y mis hermanos de viaje me obsequiaron con una pizza ( Así dicho parece un detalle superfluo , pero puedo asegurar que en las condiciones en las que estábamos ver llegar esa preciosa Margarita me cambió las perspectivas) Y así transcurría la cena hablando con un gringuito de los miles que habitaban aquel camping.
Y en ese instante una absurda conversación que por equivocación escuchamos de la mesa de delante provoco que reaccionáramos de manera airada y haciendo gala de un patriotismo lo suficientemente raro en mi como para que se pueda categorizar como milagro .
Sin profundizar mucho más en los detalles, que quizás desarrolle en un libro futuro, lo importante es que 15 minutos después nos encontrábamos tomando cervezas y vino dos de nosotros y cuatro mexicanos en la llamada plaza de Miguel Ángel , sobre Florencia iluminada e iluminado cada rincón con el tono anaranjado que desprende en las noches en las que alguien se lo merece.
Compartiendo vida y aquel maravilloso zumo de uva , que en condiciones normales probablemente ni nos hubiéramos atrevido a pedir , con la música de Maná y Café Tacuba saltando las lagrimas de algunos que tenían a alguien por quien derramarlas.
Todo ocurrió como en una novela de esas de la generación perdida, y tal como vino se fue , dejando en cada minuto que transcurrió un rastro de polvo de oro que nos guiará a aquella plaza en otra ocasión tarde o temprano , porqué si existe el destino ( que no lo creo ) más le vale provocarlo y si no existe , si nuestro camino lo elegimos nosotros , elegiré sin duda volver a verter en mi garganta en jugo de aquella noche de milagros y maravillas.
Por Florencia , por México , por la cerveza , el vino y la noche.
Pero hoy lo siento dama negra , hoy me limitaré a describir uno de esos momentos en los que todo a tu alrededor parece tener sentido , uno de esos instantes fugaces y efímeros en los que nos sentimos como ciegos que acaban de ser sanados por un milagro.
Era una noche más en unos días de los que nunca nos olvidaríamos, todo parecía ir bien , algunas diferencias normales e intrínsecas a la convivencia, sin embargo teníamos la sensación de que algo estaba faltando.
Ya habíamos dormido en una estación , habíamos viajado cientos de kilómetros, vivido aventuras, conocido a gente interesante, satisfecho nuestra sed de arte, mas de algo carecía aun ese viaje.
Después de todo un día caminando con el pie del tamaño de la cabeza de uno de esos tesoreros que esconden 22 millones en Suiza , llegamos al Camping y mis hermanos de viaje me obsequiaron con una pizza ( Así dicho parece un detalle superfluo , pero puedo asegurar que en las condiciones en las que estábamos ver llegar esa preciosa Margarita me cambió las perspectivas) Y así transcurría la cena hablando con un gringuito de los miles que habitaban aquel camping.
Y en ese instante una absurda conversación que por equivocación escuchamos de la mesa de delante provoco que reaccionáramos de manera airada y haciendo gala de un patriotismo lo suficientemente raro en mi como para que se pueda categorizar como milagro .
Sin profundizar mucho más en los detalles, que quizás desarrolle en un libro futuro, lo importante es que 15 minutos después nos encontrábamos tomando cervezas y vino dos de nosotros y cuatro mexicanos en la llamada plaza de Miguel Ángel , sobre Florencia iluminada e iluminado cada rincón con el tono anaranjado que desprende en las noches en las que alguien se lo merece.
Compartiendo vida y aquel maravilloso zumo de uva , que en condiciones normales probablemente ni nos hubiéramos atrevido a pedir , con la música de Maná y Café Tacuba saltando las lagrimas de algunos que tenían a alguien por quien derramarlas.
Todo ocurrió como en una novela de esas de la generación perdida, y tal como vino se fue , dejando en cada minuto que transcurrió un rastro de polvo de oro que nos guiará a aquella plaza en otra ocasión tarde o temprano , porqué si existe el destino ( que no lo creo ) más le vale provocarlo y si no existe , si nuestro camino lo elegimos nosotros , elegiré sin duda volver a verter en mi garganta en jugo de aquella noche de milagros y maravillas.
Por Florencia , por México , por la cerveza , el vino y la noche.
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