Las palabras se esconden ante la neutralidad de este día.
Me doy cuenta de que mi vida en Madrid adolece de grandes
desequilibrios en cuanto a la calidad de los días. No necesariamente por su
baja calidad, sino por la intensa actividad de las grandes jornadas.
Aun me hace falta más trabajo, más constancia y disciplina,
pero incluso con las carencias que debo admitir, siento que la experiencia está
siendo muy productiva tanto emocional como intelectualmente.
Me estoy radicalizando en mis ideas, pero hoy tienen un peso
que las protege de las fuertes rachas de viento y no como antaño que eran
volátiles y livianas. No quiere decir esto que no me equivoque, todo lo
contrario, he aprendido a equivocarme. Aprendo de cada error, me los permito y
ese es el mayor acierto, permitirme errar.
No es menos cierto que aun no he encontrado mi sitio, mi
ambiente, mi café del viajero, para
entendernos. Este asunto me incomoda, pero soy paciente.
En cuanto al amor… Pues tampoco, siento decepcionar a los
morbosillos que esperaban otro final para ese principio, hay personas que me empujan a hacer
algunas tonterías , pero realmente es algo que creo ha surgido de la necesidad
de llenar un hueco que … calciné hace ya demasiado tiempo. Tengo la esperanza de que se conviertan
en algo más, pero ,a diferencia de otros momentos, no es mi prioridad.
He recobrado una sensibilidad social que hacia tiempo que
solo fingía. Quiero que esto cambie, y creo que es el momento. Y perdonen que
sea políticamente incorrecto, pero si bien no deben ser el único argumento, la
violencia y la resistencia , están justificadas en momentos como este. Como
dijo Pablo Iglesias ( profesor de la UCM ) hace poco :“la democracia llegó a
golpe de guillotina “ . Y yo añado que no solo la democracia, sino la gran
parte de los derechos de los que hoy disfrutamos, o disfrutábamos antes de caer
en las redes del sistema neoliberal. Los derechos sociales conseguidos por el
movimiento obrero son otro ejemplo de ello. Creo que el proceso revolucionario
de America Latina debe ser ejemplo en muchas cosas, no en todas , pero si al
menos en la implicación ciudadana y en la pasión de sus líderes.
No es esto una cuestión de derechas o izquierdas, no se
dejen engañar. Es una cuestión de soberanía del pueblo sobre las contribuciones
públicas, es un problema de desmantelamiento de los servicios que nos
pertenecen. El problema son los hombres de negro del FMI que cada semana
ordenan la política económica de los países de la santificada UE. Hay muchos
problemas, y una sola solución… Unirse y luchar , esperar el momento, cultivar
ideológicamente el cambio, y atacar.
No hay comentarios:
Publicar un comentario